
Cuando la familia compró su departamento, existía solo en un papel — un plano de desarrollador, una fecha de entrega a diez meses, y mucha imaginación requerida.
Dos etapas
Trabajamos en dos movimientos. Primero, mientras el edificio todavía se levantaba: la distribución, las decisiones clave, los cambios que tenían que pasar antes de que se llenaran las paredes.
Después, más cerca de las llaves: renders, mobiliario, carpintería — la capa que convierte una cáscara en un hogar.
La recompensa
Para cuando giró la llave, no quedaba nada librado al azar. La familia no se mudó a una obra en curso. Se mudó a una idea terminada.

